
El miedo es algo curioso e interesante, pues no deja a nadie indiferente. Pavor, terror, ansiedad… las manifestaciones que nos producen actúan para muchos como una droga y para otros como un repelente. Para aquellos amantes del terror, Alan Wake ha situado un nuevo listón erigiéndose como abanderado del género, incluso por encima de muchos metrajes del 7 arte. Sam Lake ha utilizado los bits en vez de fotogramas y páginas, para hacernos sentir como verdaderos niños presos por el terror frente a nuestro televisor. Alan Wake da verdadero y real miedo, hasta el punto de querer esconder la cabeza bajo las sábanas. La oscuridad es y será la fuente de todas vuestras pesadillas y no habrá esperanza tras ella.
Alan Wake en un famoso y exitoso escritor de best sellers de suspense y thriller, que como tantos otros, se encuentra en un bache de inspiración. Aunque este recurso os puede llegar a parecer muy manido, es aconsejable darle una pequeña licencia de confianza a Sam Lake y dejarse llevar por su entretejida trama.
La mujer de Wake, Alice, ha decidido darle una segunda oportunidad a su matrimonio con su famoso escritor y de paso, tratar de solucionar su bache de inspiración, motivo por el cual prepara un viaje para la parejita a un idílico pueblo llamado Brightfalls ( para los amantes de twin peaks, es como un paseo por los lugares por dónde sucedieron los acontecimientos tras el fatídico final de Laura Palmer.).

Alice ha oído hablar de un famoso doctor llamado Hartman. Este psicólogo, está especializado en personas altamente creativas de la talla de nuestro protagonista. Alan, desconocedor del plan por parte de su mujer, accede a ir con ella brightfalls para encontrar la estabilidad con Alice. Su historia se ve truncada, por la misterios aparación de una mujer, que les facilita las llaves de un acogedora aunque algo antigua cabaña en Cauldron Lake. La misteriosa desaparición ante los atónitos ojos de Alan y el encuentro de las hojas de Departure, obra escrita por nuestro protagonista, totalmente desconocida ante sus ojos, dan comienzo a su periplo en busca de la verdad y de su mujer. Con cada una de las hojas que encuentra a su paso, descubre un pequeño pasaje de una historia, que parece haber escrito el mismo.
A partir de este momento es donde nos vemos inmersos en el argumento de Alan Wake. Historia contada como si de una serie se tratara, organizada mediante capítulos incluyendo resúmenes de lo acontecido en cada uno, al principio de los mismos. El modelo de narración de la historia, utiliza el recurso de los cliffhangers (literalmente colgando de un acantilado). Recurso habitual en series como lost, o como Batman de los 60, donde acabamos siempre con una incógnita o situación extrema, que nos mantiene enganchados a la trama argumental. Lleno de influencias del genio Stephen King y de otros artistas como David Lynch, iremos descubriendo los extraños sucesos de este thriller psicológico.

Brightfalls ha sido tratado con extremado y cariñoso mimo. Veremos reflejados en todo momento, los naturales y preciosos parajes de las montañas. No obstante, descubriremos en nuestras carnes las diferencias entre el día y la noche, entre la paz y el terror. De día exploraremos los alrededores y disfrutáremos de los parajes, de noche en cambio, correremos sin mirar atrás buscando una luz en la que refugiarnos.
La oscuridad nos acechará en todo momento y será en ella donde un terrorífico mundo que persigue a nuestro escritor cobrará vida. Pasaremos de disfrutar de los sonidos y vistas de las montañas, a girar erráticamente de noche en busca de sombras y ruidos furtivos. Los nervios a flor de piel, serán nuestro estado natural de defensa, ante la inquietante y claustrofóbica atmósfera que nos envolverá. Los sonidos de la noche, la creciente oscuridad y todas las sorpresas escondidas, conseguirán que avancemos sin mirar atrás, huyendo despavoridas en busca de la luz.
Si de algo estoy seguro, es que Alan Wake no será el Goty del 2010. De lo que no cabe ninguna duda, es que todo el tiempo que llevamos escuchando previews y noticias virales de este título, no han sido en vano. El miedo experimentado, así como la solidez de su guión, dejan como verdaderos juegos para niños títulos como: Resident evil, silent Hill y muchos otros.
Tanto los gráficos, como la banda sonora son dignos del título. A destacar por encima de todos ellos el magnífico guión. La historia es altamente atrayente y nos enganchará de principio a fin. La jugabilidad aunque un tanto básica, estará siempre a la altura de las circunstancias, desesperándonos en multitud de ocasiones ante la humanísima naturaleza de Wake que se cansará y tendrá que recomponerse en aquellos momentos de máxima necesidad.
Alan Wake es sin duda alguna un must have para todos los amantes del género del survival horror, que eleva tanto la historia como la experiencia como una de las más recomendables de esta generación. Si queréis y tenéis el valor de acompañarle, veréis recompensados todos vuestros esfuerzos con sobresaltos, excitación y cantidades ingentes de adrenalina.
